La prensa escrita y digital, los blogs sobre salud e incluso en nuestro día a día cotidiano vemos como el concepto de ansiedad se va instaurando y normalizando. Signo inequívoco en la época en la que vivimos, de liquidez constante y de navegar en la absoluta incertidumbre sin estabilidad. Hemos construido un contexto de constante autoexigencia y autoexplotación donde predominan los "y si...". Y es un contexto donde esa Psicología Cuqui (o Happycracia como diría Edgar Cabanas ) se está instaurando cada vez más, calificando las emociones de positivas y negativas y patologizando las negativas. Como bien se ejemplifica en este artículo de The Guardian , las ventas de los libros de autoayuda se disparan conforme aumenta este malestar. Y, en este sinsentido, entra ese modelo biomédico (ya instauradísimo en nuestras instituciones) farmacologizando ese malestar. Un malestar por otro lado, adaptativo en muchas ocasiones teniendo en cuenta el contexto en el que vivimos). ...
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